El simbólico Fuerte de San Diego - Revista Acapulco

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lunes, 18 de noviembre de 2019

El simbólico Fuerte de San Diego



Texto de José Antonio Sánchez

Corría el año de 1615, cuando el mismo ingeniero que intervino en la edificación del Fuerte de San Juan de Ulúa en el puerto de Veracruz, el holandés Adrián Boot, hizo el plano original, e inició la  construcción del Fuerte de San Diego en Acapulco, por órdenes del Virrey Diego Fernández de Córdoba, Marqués de Guadalcázar, Virrey de La Nueva España y el Perú, siendo terminado en su plano original en 1617, sin embargo,  fue hasta 1783, ciento sesenta y seis años después, que la obra fue concluida como hoy la conocemos, con una capacidad para dos mil hombres abastecidos de vitualla, parque y artillería para la defensa del puerto.
La necesidad de construir una fortificación para la defensa de la Bahía de Santa Lucía, se debió a la amenaza constante de los Piratas que impunemente abordaban y capturaban a los galeones, naves españolas que hacían ruta a Las Filipinas (colonia española). Entre los piratas con más fama en atacar a las Nao españolas que llegaban al puerto de Acapulco, estaban Francisco Drake, Thomas Cavendish, y el almirante Jorge Anson. 
El puerto de Acapulco para 1571, había sido declarado por orden real único puerto comercial entre Asia y España a través de La Nueva España (México) lo que abrió el comercio entre oriente y el nuevo continente como ruta hacia Europa, para lo que se utilizaron grandes barcos de vela conocidos como Naos. 
Las mercancías traídas del territorio recién descubierto, Filipinas, llegaban al puerto de Acapulco y eran enviadas a Santa Veracruz (Veracruz); gran parte de esas mercancías se reenviaba a España. El Galeón de Manila, también llamado Nao de China, era el nombre con el que se conocían las naves españolas que cruzaban el océano Pacífico una o dos veces por año, tocando los puertos de la Nueva España en América, Bahía de Banderas (Nayarit), San Blas (Nayarit) y el Cabo San Lucas (Baja California Sur) y finalmente Acapulco en donde floreció el comercio en un puto del hoy puerto turístico conocido hasta hoy como “Parían”. 
La Ruta conocida como Tornaviaje, fue impuesta en 1565 por el marinero y fraile español Andrés de Urdaneta, tras descubrir el tornaviaje o ruta de regreso a Nueva España a través del océano Pacífico, gracias a la corriente de Kuroshio. El sentido contrario (de ida Acapulco Manila), ya era conocido desde los tiempos de Magallanes y Elcano en 1521. El trayecto de regreso solía durar entre cuatro y cinco meses debido al rodeo que hacían los galeones hacia el norte, con el fin de seguir la citada corriente de Kuroshio. La línea Manila-Acapulco-Manila fue una de las rutas comerciales más largas de la historia, y funcionó durante dos siglos y medio. El último barco zarpó de Acapulco en 1815 cuando la guerra de Independencia.
El Fuerte de San Diego fue una construcción de piedra, en forma de pentágono irregular que tenía cinco baluartes unidos por muros con parapetos. Se le dio el nombre de San Diego, en honor del santo patrón del Virrey y a los baluartes los nombres de Rey, Príncipe, Duque, Marqués y Guadalcázar, sin embargo, en 1776 hubo un terremoto que destruyó parte de la fortificación por lo que el Virrey Antonio maría de Bucareli comisionó su reparación al ingeniero español Miguel Constanza, en esa remodelación se agregó a la fortificación un baluarte para la defensa y al foso que rodeaba al conjunto. Esta remodelación inició en 1778 y fue terminada en 1783 en donde se construyeron los baluartes: San José, San Antonio, San Luis, Santa Bárbara y la Concepción.
El fuerte de San Diego, no solo ha servido como defensa del puerto, en algún momento de su historia se ha convertido en convento, hospital y cárcel, al igual que su homólogo de San Juan de Ulúa en Veracruz.    
Su lugar histórico en México, durante la Guerra de Independencia el cura José María Morelos recibió órdenes del padre Miguel Hidalgo y Costilla, extender la rebelión por todo el sur del país, por ello en 1813 José María Morelos pone bajo asedio en Acapulco el Fuerte de San Diego, por ello, Insurgentes y Realistas se enfrascaron durante seis meses en un duelo sangriento de artillería que concluyó con una toma nocturna. Los españoles depusieron las armas.
Durante los primeros años del México independiente, El Fuerte de San Diego sirvió a la Secretaría de Guerra y Marina y a finales del siglo XIX quedó en manos de la recién bautizada Secretaría de la Defensa Nacional. Para 1949, es entregado a la Secretaría de Bienes Nacionales e Inspección Administrativa y queda incluido en el patrimonio del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y por decreto presidencial en 1964 es entregado a la Secretaría de Educación Pública para utilizarlo a través del Instituto Nacional de Bellas Artes.
En 1970 es entregada a la Junta Federal de Mejoras Materiales del Puerto de Acapulco y en ese lapso, la Dirección General de Cinematografía, dependiente de la Secretaría de Gobernación, lo utiliza para la famosa e histórica Reseña Cinematográfica. Hoy el Fuerte de San Diego alberga el Museo Histórico de Acapulco.

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