Félix Salgado Macedonio ¿un predestinado? - Revista Acapulco

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martes, 5 de noviembre de 2019

Félix Salgado Macedonio ¿un predestinado?


POR JOSÉ DE LA PAZ PÉREZ   

Efemérides de enero de 1957: El día 1° el ingeniero alemán Félix Wankel hizo su primer recorrido con el motor de pistón giratorio de su creación. El día 3 se introdujo el primer reloj eléctrico. El 11, fuertes lluvias en la isla de La Palma (Canarias) dejan 28 muertos, muchos heridos y graves pérdidas económicas.
En el mismo mes, del mismo año, en Estados Unidos aviones de reacción realizan el primer vuelo alrededor del mundo sin escalas; en Chile, se sepultan temporalmente los restos de Gabriela Mistral en el Mausoleo de la Sociedad de Profesores de Instrucción Primaria y, Eisenhower inicia su segundo mandato como presidente de los Estados Unidos de América.
El 14 de enero del año en cuestión, 1957, nace en Las Querendas, comunidad del municipio de Pungarabato, Félix Salgado Macedonio, 4 meses antes de que naciera Manuel Añorve Baños (15 de mayo). Ambos llegaron a ser alcaldes de Acapulco sin haber nacido ahí.
Los hechos anteriores no tienen ninguna otra relación entre sí, mas que las coincidencias del año en que tuvieron lugar. Hechos trascendentes, sí, como la vida de “El toro sin cerca” quien, como cualquier ser humano, tiene detractores y simpatizantes, algo que de pronto parece no importarle cuando se escuda en esa sonrisa entre franca e irónica, hasta burlona, y su actuar relajado, atrevido y hasta valemadrista.
¿El destino está ya escrito en la vida del hombre? ¿Cada quien es el arquitecto del suyo? La discusión parece interminable.
Es quizá un tema que tiene sin cuidado a Félix: su infancia al clásico estilo pueblerino, su época de estudiante precoz, sus incursiones en el periodismo, la política y la farándula, parece que se dieron de manera natural, sin planearse tanto, sin pensarse en el probable éxito o fracaso; “la vida hay que vivirla, pero lucharla”, así de simple, parece ser la filosofía del personaje. ¿Lo bueno y lo malo? ¿Héroe o villano? Todo depende de la visión de cada quién.
Recuerdo claramente cuando Manuel Añorve vivía su último año como presidente municipal interino en 1999, y Félix Salgado, en su investidura como candidato al gobierno de Guerrero, visitó las instalaciones de la presidencia municipal del Parque Papagayo; saludó a empleados y directivos que se quedaron no obstante el temor de que fuera a hacer algún desmán, lo cual no ocurrió, salvo el incidente de que al entrar a la oficina del alcalde y al encontrarse vacía, Félix se sentó en la silla presidencial y posaba para la foto al tiempo que expresaba, palabras más, palabras menos: “para irme acostumbrando”.
En mi papel de periodista pensé: “si busca la gubernatura ¿por qué querría acostumbrarse a la silla de la alcaldía?”. La respuesta llegó hasta 2005, cuando ganó las elecciones para munícipe y, en efecto, volvió a sentarse en esa silla pero ya como inquilino oficial de ese lugar tan anhelado por políticos propios y extraños. ¿Predestinación?

CASI DE TODO

Tras estudiar la primaria, la secundaria y el bachillerato en su natal Pungarabato, Félix tuvo que salir para buscar un título universitario, el cual logró en la Escuela Superior de Agricultura de la Universidad Autónoma de Guerrero, en Iguala, donde se graduó como Ingeniero agrónomo  en1981. Tras dedicarse al comercio (materiales para la construccion) durante al menos 3 años, en 1984 fundó el periódico La Acción en esa misma ciudad. Su pensamiento crítico y reaccionario se dejaba ver en la política editorial del medio y en particular, en sus escritos.
Para 1987 Salgado Macedonio deja temporalmente de lado, como actividad principal, al periodismo para incursionar en la política y unirse, en diciembre de 1987, a la Corriente Democrática, que dirigían Cuauhtémoc Cárdenas y Porfirio Muñoz Ledo, y en abril de 1988 fue postulado candidato a diputado federal por el Frente Democrático Nacional a la LIV Legislatura, comicios en los que derrota nada más ni nada menos que al dirigente sindical y también calentano, Filiberto Vigueras Lázaro.
En esa elección tiene lugar el famoso episodio donde Félix vacía boletas electorales quemadas ante diputados del Congreso de la Unión, acción que más tarde le hace ganar el apodo de “diputado costales”.
Félix Salgado saltó a la fama nacional tras el incidente; se escribe el antes y después de los comicios federales y la historia contemporánea de Guerrero. De hecho, en una de sus declaraciones, el ex alcalde porteño y ex gobernador de Guerrero, Zeferino Torreblanca Galindo, expresó que la historia democrática de Guerrero no se podría escribir sin la presencia de Félix Salgado Macedonio.
Ya formado el PRD, Félix pasa por el Consejo Político Nacional y como dirigente estatal del partido; en 1992 y 1998 fue postulado a la gubernatura de Guerrero; en ambas ocasiones perdió ante Rubén Figueroa Alcocer y René Juárez Cisneros, respectivamente. En la segunda, tras darse a conocer el resultado adverso a su causa, encabeza el llamado “Éxodo por la democracia” que llegó hasta el entonces Distrito Federal para protestar por el “fraude electoral”. No logra revertir la elección, pero su presencia en el ámbito nacional se hace más fuerte.
Entre 1994 y 1997 fue senador de la República, y en una de sus intervenciones tiene lugar el episodio chusco donde se opone a la variación de horarios en México (de verano e invierno), argumentando que a los mexicanos no nos dará tiempo de echarnos “el mañanero”.
Entre 2000 y 2003, funge por segunda vez como diputado federal por la LVIII Legislatura, pero en esta ocasión viene un descalabro mediático a su carrera: Es exhibido en un noticiero de Televisa en evidente estado de ebriedad, a disposición de la policía local y detenido presuntamente por causar disturbios; trascendió que, en su defensa, Félix expresó que fue obligado a beber y que lo torturaron con toques en los testículos.
No obstante el escándalo, Félix se repone y en 2005 compite por la alcaldía de Acapulco, elección que gana, y el 1° de diciembre toma posesión como presidente municipal. Criticado por unos y vitoreado por otros, concluye su mandato en medio de una violencia que ya se apoderaba del puerto más famoso de México.
Así como en una ocasión había dejado al periodismo, en esta ocasión “El toro sin cerca” se aleja de la política para regresar a los medios, pero ahora como director del diario La Jornada Guerrero; no podría estar en ambas actividades, justifica y, al parecer, su vida política estaba terminada, no por necesidad, sino por elección propia.
Félix sigue teniendo al PRD en su corazón, así lo manifestó incluso cuando el partido de su amigo Andrés Manuel López Obrador, Morena, irrumpía en sus primeras elecciones, en 2015, cuando el propio Salgado Macedonio expresó, palabras más, palabras menos, que nunca dejaría al partido del Sol Azteca porque le había dado todo lo que era.
Como buen político, olvidó esa postura cuando en 2018 se lanza como candidato de Morena a la Senaduría, posición que gana merced a ¿su popularidad?, ¿el efecto AMLO?, ¿a su destino? Nadie lo sabe.
Tampoco nadie sabe cómo en su azarosa  vida como periodista y político le ha dado tiempo de ser cantante y actor de su película autobiográfica; y nadie sabe cómo se dio tiempo de pasar de esa vida de bohemio, a una en donde practica la comida sana, el ejercicio y, lo más importante, alejado de aquello que le daña: el alcohol.

¿LLEGARÁ LA GUBERNATURA?
Nadie sabe el futuro de Félix Salgado… nadie lo ha sabido hasta ahorita; pero el pasado miércoles 1° de agosto, el reconocido abogado Eduardo López Betancourt prácticamente lo destapó, no sólo como candidato, sino como próximo gobernador de Guerrero.
Es decir, en poco tiempo de su regreso a la política se convierte en senador y eventualmente en gobernador, cargo que buscará por tercera vez y, en afán quizá de emular a AMLO, buscará que la tercera sea la vencida. ¿Predestinación?
El propio Félix ha dicho que pretende dejar la Senaduría para recorrer el estado de Guerrero una vez más ¿buscando consensos?, ¿midiéndole el agua…?
De buscar seriamente la gubernatura –que no va con su estilo- Félix Salgado Macedonio debe tener en cuenta que ya no competirá AMLO, por lo que no habrá “efecto” que le ayude con votos, pero por otro lado, tampoco habrá un gobierno federal priísta que apoye con dinero o logística al partido que hoy está prácticamente en la lona; tampoco habrá un gobernador priísta con tanta fuerza como para impulsar a su candidato pues, en tiempos de la elección, Héctor Astudillo ya no querrá queso, sino salir de la ratonera.
Y si se convierte en gobernador, la pregunta estaría más fácil de responder: ¿Es Félix Salgado un predestinado?

ARTÍCULO PUBLICADO EN LA JORNADA GUERRERO DEL 12 DE AGOSTO DE 2018 PÁGINA 2

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