La mujer que no aprendió a vivir, Cuca Massieu - Revista Acapulco

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jueves, 19 de diciembre de 2019

La mujer que no aprendió a vivir, Cuca Massieu


José Antonio Sánchez

Quien nos dio algunas obras de Cuca Massieu (María del Refugio Massieu Helguera) fue el propio José Francisco Ruiz Massieu, durante un desayuno con editores y periodistas. Ya era el elegido, y después de la radio, este que escribe, había ganado la nota impresa de su destape como candidato a la gubernatura del Estado en mi periódico vespertino “El Informador de la Sabana” La nota la tomé de la radio a eso de las 12 del día, (sacaba edición a las 2 de la tarde) cuando los tres sectores del PRI se pronunciaron a su favor. Paré máquinas en mi taller, y yo mismo paré tipo pesado para la cabeza periodística, y contra el tiempo, escribí a vuela máquina una media cuartilla, y ya impresa la edición, la entregué a los voceadores por perifoneo. Días después estaríamos desayunando algunos –pequeños- Editores con el político guerrerense y recuerdo, que alguien de su equiponos repartió algunos libros embalados en papel transparente. Eran de su madre, la escritora y poeta, doña Cuca Massieu. Hoy uno de esos libros, “La Mujer que no aprendió a vivir” es tema de comentario en su sección “Un Libro para leer el sábado” ¿Quien era Cuca Massieu?
Nació el 4 de julio de 1917 en México, D. F.; y murió el 12 de octubre de 2003 en Acapulco. Hija de Wilfrido Massieu Pérez ingeniero militar y quien fuera fundador y director del Instituto Politécnico Nacional.  María del Refugio Massieu Helguera –Cuca Massieu- se educó y creció en el seno de una familia de intelectuales y desde los 18 años comenzó su carrera literaria en la revista México al Día, a cargo de la sección femenina. A mitad del siglo XX se viene a radicar al puerto de Acapulco, ya casada con el doctor Armando Ruiz Quintanilla. Escribe artículos y columna en El Trópico. María del Refugio Massieu Helguera, por su trabajo literario, recibió múltiples reconocimientos y premios por parte de los medios de información como El Universal. De su autoría salieron a la luz pública: Brotes de Guerrero. Guerrerismos, 1984; Dos cuentos del general, 1994; Jirones de Guerrero. Guerrerismos, 1986;Niñas morenas, Varia cotidiana, 1991; Narrativa del sur, 1992; Costa bronca, 1973; Érase que se era... cuentos de Cuca Massieu, 1982; La mujer que no aprendió a vivir, 1993; Monte de piedad; y Legítima defensa. (Los dos últimos títulos corresponden a novelas que fueron llevadas al cine en los años 40).
Al escritor Carlos Justo Sierra tocó el prólogo del libro de cuentos de La Mujer que no aprendió a vivir,dice: “Los cuentos que integran esta obra, contienen las características  propias de las narraciones que sin matizar la columna rectora de cada uno de ellos, expresa sin subterfugios, el asunto o tema que ha sido delineado –y remata- Hojas del mismo árbol, pero con diferente color a la luz de la meditación”.  Son 26 cuentos, entre ellos, en la página 119, “La Mujer que no aprendió a vivir” Vale la pena sumergirse en la narrativa, muchas veces angustiosa, temeraria, feliz, triste y alegre a la vez de Cuca Massieu, una mujer tan profunda, que sus huellas perduran en la literatura y el cine, tanto, que por arriba de su desaparición física, flota entre nosotros su recuerdo.

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