Donde no sale el sol - Revista Acapulco

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viernes, 29 de mayo de 2020

Donde no sale el sol

Foto: Raúl Sendic García Estrada
Foto: Raúl Sendic García Estrada

Por Asaf De la Paz  

Nos reímos de las personas que habitan las periferias de la ciudad por sus inverosímiles respuestas al ser entrevistados por medios de comunicación acerca del Covid-19. Algunos de ellos afirman que todo es falso ya que, aseguran, no han visto ningún enfermo. Sin embargo, sus opiniones son el resultado del rezago y marginación histórica que han sufrido, no es totalmente su culpa, ellos son víctimas también.
La mayoría de familias que hoy poblan esas zonas habitacionales algún día fueron migrantes que provenían de la Tierra Caliente de Guerrero, de la Costa Chica e incluso de estados como Oaxaca y Michoacán. Llegaban buscando el sueño acapulqueño, ya que el puerto en la década de los 50 y 60 vivía un boom económico parecido al que en estos momentos vive Cabos San Lucas, gracias a su posicionamiento como un destino turístico de primera clase.
Acapulco pues, se dividió entre la zona dorada, destinada para los ricos y el turismo, donde el gobierno municipal ponía mayor interés, y los asentamientos irregulares de inmigrantes, ubicados en los cerros del anfiteatro del puerto, estaban marcados por las desigualdades, el hacinamiento, la delincuencia, el crecimiento demográfico descontrolado, la ruptura del equilibrio ecológico y la contaminación; eran nuevas colonias que no tenían los servicios básicos, que desde la marginación y el rezago dieron forma al Acapulco desconocido, al paraíso marginado.
A principios de la década de los 70 el gobierno municipal crea el Plan Acapulco, con el cual buscaba regularizar dichos asentamientos habitacionales, pues estos contribuían a la contaminación de la bahía, lo que podría alejar al turismo y con ello los millones de pesos que enriquecían a unos pocos privilegiados.
Así es como nacen colonias como la Emiliano Zapata (la primera ubicada en la zona norte de la ciudad) Ciudad Renacimiento y la unidad habitacional El Coloso. Este proceso de desplazamiento a las periferias que sufrieron miles de personas terminó por contribuir en mayor medida a las brechas que separaban a los ricos (clase empresarial) de la mayoría de los pobres que se ganaban la vida trabajando en el turismo.
Marginados, desplazados, inmigrantes y pobres. No es casualidad que hasta el día de hoy dichas colonias sean las que ostentan las mayores tasas de homicidios, con los índices delictivos más altos, con grados elevados de marginación y rezago social.
¿Ahora entiendes porque los habitantes de las periferias de la ciudad opinan de esa manera sobre el Covid-19 y las instituciones de gobierno? Años de abandono institucional, de mentiras y abuso, han dado forma a la realidad que hoy conocemos y padecemos. La pandemia sólo vino a embarrarnos en la cara toda la mierda que los diferentes administraciones municipales nunca quisieron ver, o que veían y simplemente ignoraban ahí, donde no sale el sol.

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