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domingo, 7 de junio de 2020

Reflexiones: de libertades y dictaduras


Juan Francisco García

A  propósito del Día día de la libertad de expresión 


“Todas las dictaduras, de derechas y de izquierdas, practican la censura y usan el chantaje, la intimidación o el soborno para controlar el flujo de información. Se puede medir la salud democrática de un país evaluando la diversidad de opiniones, la libertad de expresión y el espíritu crítico de sus diversos medios de comunicación.” Mario Vargas Llosa.
*Libertad de expresión
Aunque el 4 de enero es El Día del Periodista y el 3 de Mayo el Día Internacional de la Libertad de Prensa, en nuestro país la fecha más identificada con la libertad de expresión es el 7 de Junio. En lo personal prefiero el 3 de Mayo, porque el 7 de Junio fue instituido en 1951 como Día de la Libertad de Expresión entre los editores de periódicos y el entonces presidente de la república, Miguel Alemán Valdés, un acuerdo basado en el cochupo, la corrupción y la sumisión.
La libertad de expresión –un derecho muy ligado a la libertad de pensamiento y de prensa– es fundamental para poder ejercer otros derechos y participar activamente en una sociedad y un mundo libre y democrático; sin embargo, la libertad para expresar un pensamiento no es un derecho absoluto, su condición de base de la democracia obliga, según el derecho internacional, a que cualquier posible limitación en la libertad de comunicación sea mínima, proporcionada y justificada.
Su importancia deriva de la propia Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH) de 1948 que en su artículo 19 reconoce que "todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión", un derecho que "incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión". En México está sustentado en los Artículos 6º. Y 7º. de nuestra Carta Magna y sus únicas limitaciones son: El respeto a la moral, el respeto a los derechos de terceros, que no provoque ningún delito ni perturbe el orden público.
Si bien es cierto que la libertad de expresión es un derecho universal y una garantía individual, hay un sector de la sociedad que nos dedicamos al ejercicio diario de este derecho a través de la prensa escrita, verbal, audiovisual y ahora, digital, lo que no debe de considerarse como un privilegio, sino todo lo contrario, un gran compromiso que conlleva a actuar con ética, profesionalismo y mayor responsabilidad.
Por ello, en esta era digital en la que las redes sociales permiten mayor acceso a la información y facilidades para su difusión (al grado que todo mundo comenta, opina, cuestiona e insulta en sus muros o nacen páginas digitales como hongos con las primeras lluvias, en su mayoría para defender intereses personales, de grupo o partidistas), cobra más relevancia el trabajo de quienes hemos estado en esta trinchera y la de otros que se van sumando de tiempo completo, asumiendo los riesgos que ello implica, porque siempre damos la cara, asumimos lo que escribimos, contrario a tantos perfiles falsos que agreden y descalifican desde el anonimato o páginas que nacen hoy y desaparecen mañana.
Compañeros periodistas sigamos haciendo la diferencia ejerciendo la libertad de expresión, un derecho constitucional, con mayor responsabilidad, profesionalismo, ética y compromiso social, anteponiendo la sociedad al individuo y a la población antes que el gobernante, cuestionando, investigando, denunciando…no haciendo preguntas a modo ni apologías de la autoridad en turno, como les gusta a algunos gobernantes autoritarios que, como escribió Herbert Clark Hoover: “Es una paradoja que todos los dictadores hayan subido al poder por la escalera de la libertad de expresión. Inmediatamente después de alcanzar el poder cada dictador suprimió la libertad de expresión a todos excepto la suya propia.”

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